Le paso a Hernán Rosselli, excompañero de la ENERC, estos apuntes sobre cinejovenindependiente. Y responde:
Gabriel: (…) Me parece que al final aparecen dos cosas que son importantes para la comprensión de este cinejovenargentino: El fenómeno de las escuelas de cine y la forma en la ve cine esta generación postdictadura.
Yo también hice un recorrido similar al tuyo, aunque mas pendular entre el cine urbe-playa, hasta que noté estos lugares comunes y la necesidad de la ausencia de discurso.
A veces me siento mas un veterano estudiante de cine, que un futuro cineasta.
¿Que hice en estos últimos 8 años de mi vida? Además de desfilar por improvisadas instituciones privadas, una especie de insólito kiosquito para algunos realizadores a la espera de un crédito del INCAA, y algunas pocas instituciones estatales que gozan de las migajas de un subsidio a la educación audiovisual, cuyo socio mayoritario es el ENERC.
En todas y cada una de las escuelas nos sentábamos el primer día de clases algo tímidos y balbuceábamos algún director o película que nos gustara. Repetí varias veces la misma ceremonia:
-Para mañana una sinopsis -dice el docente. Y al otro día, a juntar coraje y leer frente a todos los presentes sentados en círculo según la clásica forma de aula-talller.
«Juan Alterna entre el balcón y el living mientras fuma cigarrillos y toma cerveza (…) al final no se encuentran.»
El profesor encuentra lo que está buscando de estos primeros ejercicios y dice con oculta satisfacción:
-Pero acá no hay conflicto.
El alumno replica tímidamente que sus personajes están desorientados; si es un poco más culto (¿o snob?) quizás cite a Robbe Grillet.
-No conozco lo suficiente a mi personaje…
El profesor va entrando en calor y se desabotona los primeros botones de la camisa.
-¡Acá no hay película!
El alumno está ahora hundido en su pupitre, fue completamente abandonado por sus compañeros que horas antes habían elogiado el guión.
-Es como Jarmusch…
El profesor tiene los ojos inyectados en sangre. El alumno está completamente asustado:
-…Strangers than paradise… -susurra como decepcionado.
El profesor estalla:
-El problema no es que a tus personajes no les pase nada, es en tu película, donde no pasa nada.
Reina el silencio. Todos asienten pero sin entender.
Ahora bien, ¿qué es esto de “En tu película no pasa nada” que escuché gritar a varios profesores de guión decenas de veces ante una clase de prometedores Rejtmans?
Creo que sería acertado buscar las diferentes influencias del nuevo cine argentino, pero no como Noriega que intenta justificar de manera snob por qué le gusto la película de Martel. Al bucear en las influencias de estos realizadores uno encuentra una especie de revisionismo generacional que se deja influir por lo superficial pero no por el enunciado de un discurso.
No creo que sea una hipérbole (siempre quise usar esa palabra) recordar que una lectura equivocada de Nieztche fueron las bases intelectuales de Nacional Socialismo (sí, quizás es demasiado).
Todo o gran parte del cine playa esta influenciado sin duda por la película que inauguró el cine de los 80: “Strangers than paradise” de Jim Jarmusch. Los personajes desorientados, una Coney Island en invierno, inmóvil, vacía. La gente adulta o vieja como seres de otro mundo. Nadie parece haber visto que en su superficial inmovilidad, la película es finalmente sobre un joven inmigrante que se reniega a hablan su lengua (creo que polaco) y que por diferentes razones de la trama, en la que el carácter evidentemente (pero no obviamente) evoluciona, termina volviendo a su país.
Si miramos mas atrás quizás nos topemos con Antonioni.
Antonioni surge después que termina la segunda guerra, cuando el neorrealismo está agotado, o mejor dicho al agotarse el conflicto externo sólo queda mirar hacia dentro. Las famosa mujeres de Antonioni que deambulan por los espacios de una ciudad sombría.
¿Ahora cuáles son estos espacios? Una gran fiesta burguesa (La aventura) La bolsa (El eclipse) Una zona fabril (Desierto rojo).
Realmente el análisis de esta películas no es tarea de un par de líneas, pero los jóvenes parecen haber sido influidos de manera superficial, parecieran no poder ver los enunciados de estas ficciones, solamente la fachada. Recuerdo haber leído en un texto de Antonioni durante la realización de Desierto rojo (su primera película a color) su preocupación por darle una función narrativa al color.
Ningún realizador argentino se planteó estos problemas formales. Rapado es un caso especial, todavía ese “minimalismo existencial” si se quiere, no estaba bañado del cinismo irresponsable de películas futuras. El punto de ataque de esa estructura es la pérdida de la propiedad para un joven en un contexto político sugerido.
(…)
También está bueno incluir fragmentos de critica inútil, que en el caso de Noriega no sólo sentencia el futuro de Martel, sino que la comparación con Rohmer es estúpida. Rohmer es un realizador que escribe sobre tensiones sociales, al igual que Martel. Ahora pretender que la cámara se acerque igual a los conflictos de la costa francesa que las del monte salteño es una boludez.
El problema del discurso se puede extender hacia otros sectores sociales. Abarca desde la “Vanguardia” hasta el “cine piquetero”. Cuando uno es joven tiene esa sensación de “Vamos a romper con todo” con la idea de que el cine Mainstream es inocente.
(…)
Es un problema de enunciación. Tenemos que dejar de ser inocentes. Todo, hasta un reality show, parte de una premisa concreta, completamente estudiada y si se quiere con algunos valores falazmente tomados como universales, “Si vas a una isla con mujeres hermosas, por más que estés enamorado, vas a cagar a tu novia”.
Bueno… perdón por la dispersión, espero que haya servido de algo.